Artículos de Prensa

En el Hospital Posadas también dijeron "¡YO, SI PUEDO!"

Nancy Martínez (Corresponsal)


La desprivatización del servicio de limpieza en el Hospital fue una conquista importante y dejó al descubierto, ante los ojos de todos, la situación de algunos compañeros de trabajo, su condición de iletrados.

Los compañeros debían escolarizarse rápidamente, llevamos entonces la propuesta del "Yo, si puedo" al gremio y comenzamos la tarea.

La directora del secundario nos permitió utilizar ese lugar, como ya lo había hecho con dos escuelas más de primaria para adultos y un semi-presencial, también secundario. Esa escuela tiene una historia: fue un lugar oscuro en la noche de horror que vivió el país y por ende nuestro hospital.

Comenzamos nuestra tarea y al poco tiempo una maestra de primaria nos consulta si podemos tomar como participantes a sus alumnos iletrados. Así, en lugar de tomar su clase con ella lo hacen con nosotros, y algunas de sus alumnas más avanzadas toman su lugar como facilitadoras.

Se nos invita a las jornadas de reflexión pedagógica, se nos respeta y se confía en este método.

Hoy han concluído varios compañeros de trabajo y seguimos con los participantes que comparten este método y el tradicional. Estos últimos tienen una triple condición, son vecinos del barrio, alumnos de la escuela y pacientes del Hospital Posadas. Es interesante la integridad de asistencia a los participantes y la red que se va articulando ya que las compañeras de Odontología, Oftalmología, Endocrinología, etc., nos hacen un lugar para que podamos resolver algunas situaciones urgentes.

15 de diciembre de 2006

Fue un día inolvidable, el aula magna del Hospital se vistió de fiesta y emoción. Lleno el salón de trabajadores de salud, de educación, familiares, autoridades de la provincia, y gremios.

Flores y discursos acompañaban a los diplomas de los felices egresados del hoy Complejo Educativo A. Posadas.

Recordé aquellas jornadas memorables del 2001, en que le arrebatámos el Hospital a los que lo destruían

Sí, el aula estaba igualmente repleta, y como entonces sentimos que otra vez habíamos ganado una batalla.

Otra vez allí, pero ahora conjugando letras y salud.

El IPLAC y UMMEP recibiendo la ovación y el reconocimiento, porque no quedan compañeros de trabajo sin conocer la lectura y la escritura, porque los pacientes del barrio comienzan a conocerla, y porque nos comprometemos a no detenernos hasta que el barrio Carlos Gardel de Villa Sarmiento, pueda ser declarado "libre de analfabetismo".

Comienza ahora un gran trabajo, titánico si se quiere pero hermoso: recorrer caminos de unidad y articulación.

Querido pueblo cubano, querida dirección de ese pueblo, compañeros de UMMEP:

Solo ¡GRACIAS! por darnos esta posibilidad de ser felices y parte de este proyecto solidario que recorre el mundo.


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"Un programa cubano destinado a poner fin al analfabetismo en América Latina"