Cuadro de texto: Crónica
 Un mundo mejor sí es posible

Estela Giraldo. LUJÁN//

No faltaron ni la solidaridad, ni el compañerismo, ni las ganas de ayudar a aquellos que más lo necesitan. Todos estos valores, tan necesarios y tan ausentes en estos tiempos que corren, estuvieron presentes el pasado fin de semana en el municipio bonaerense de Luján. Allí se dieron cita un grupo de personas de distintas edades y de diferentes nacionalidades, pero con un mismo objetivo: contribuir a la difusión de la educación y de la cultura entre aquellos sectores de la población que no la poseen. Pues como dijo José Martí: “Ser culto es el único modo de ser libre.”

Cuadro de texto: Encuentro de los voluntarios en la Biblioteca Popular “Corazones Valientes” de Luján

 

La actividad estuvo enmarcada dentro del programa “Yo, sí puedo”, una iniciativa cubana que tiene como fin eliminar el analfabetismo en el mundo y que hoy se aplica en 28 países, entre ellos Argentina. Eduardo Carbonel, coordinador de este proyecto en Luján, destacó la importancia de la participación en este tipo de tareas: “Es una alternativa de aprendizaje, que garantiza la perdurabilidad de los conocimientos y el aumento del nivel cultural a las familias que lo llevan a cabo. Realizar todo esto nos llena de emoción, así que vamos a seguir creciendo cualitativa y cuantitativamente”. El “Yo, sí puedo” llama a las puertas de aquellos que nunca han tenido acceso a la educación y, de forma gratuita, les brinda la oportunidad de alfabetizarse. Leer y escribir es el primer paso para crear comunicación, para fomentar la participación popular y para construir una sociedad sin excluidos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Luján cuenta en la actualidad, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), con 2.200 analfabetos. Es por este motivo por el que se está llevando a cabo la aplicación del programa, cuyo principal objetivo es declarar a Luján territorio libre de analfabetismo en un año y medio. El trabajo, que requiere de un gran nivel de compromiso y esfuerzo, ya está dando sus frutos. Prueba de ello es que en aproximadamente quince días se otorgarán diplomas a los primeros alfabetizados en un acto de graduación.

 Fueron muchos los jóvenes los que con su ilusión y su vitalidad ayudaron a realizar esta tarea. Marc Brown, estudiante escocés, se emocionaba mientras recordaba lo que habían significado para él estos días: “El resultado de las jornadas muestra que las cosas pueden mejorar. Yo vengo del llamado Primer Mundo, pero soy consciente de que hay que cambiar todas las injusticias. Durante estos días he tenido momentos en los que quería llorar pero, a la vez, iban aumentando mis fuerzas para luchar y seguir adelante”.  La joven argentina Laura Lettieti afirmó que “la experiencia de encontrarme con gente de distintos lugares y con ganas de ayudar fue genial, pero lo más lindo es la respuesta de las personas que te dicen que quieren aprender. A veces se nos olvida que hay otra realidad”. A lo que Mar Sancho, estudiante de España, añadió: “Lo más importante es desarrollar este trabajo cara a cara, es cuando más llegas a la gente, cuando ves su reacción. Es la forma en la que mejor fluyen los sentimientos”.

Pero no sólo los protagonistas de este encuentro fueron los jóvenes, sino que detrás de ellos estaba un grupo de personas que organizaron e hicieron posible estas jornadas. Ellos que, con su buena voluntad y su dedicación constante,  luchan día a día por construir un futuro más esperanzador en el que se conquisten los derechos básicos de salud y educación.

El encuentro, organizado por el equipo coordinador de Un Mundo Mejor es Posible (UMMEP) y la municipalidad de Luján, se desarrolló durante el primer sábado y domingo de noviembre.

En los dos días, y después de llevar a cabo un ejercicio de sensibilización, tuvieron lugar los relevamientos, cuya misión era buscar posibles participantes y facilitadores que se incorporaran en el “Yo, sí puedo”. Para empezar a ponerlo en marcha, el grupo de voluntarios se acercó al barrio de Ameghino el primer día y al barrio de Eli el segundo. Era el momento de visitar a las familias, de concienciarlas sobre la importancia de saber leer y escribir, y también era el momento de conocer su dura realidad, muchas veces olvidada. Los relevamientos fueron un éxito y se consiguieron más de 120 personas interesadas en el proyecto, personas que en tres meses dejarán de ser analfabetas.

Como colofón final, tuvo lugar la actuación del cantautor argentino Abelardo Martín, quien deleitó a los asistentes con sus canciones de amor y lucha. La emotividad con la que cantaba llegó los corazones de los que le escuchaban. Emotividad que se hizo más que evidente cuando en uno de sus temas cantó al “Yo, sí puedo”. Emotividad en sus rostros y en sus miradas. Emotividad en el ambiente. La empatía, el compromiso y el esfuerzo colectivo demostraron una vez más que un mundo mejor sí es posible.

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"Un programa cubano destinado a poner fin al analfabetismo en América Latina"