Artículos de Prensa

Programa de alfabetización en Luján

Los primeros resultados del "Yo, sí puedo"


IMPORTANTE ASISTENCIA: el acto fue seguido por una importante cantidad de público

El lunes, en el recinto del Concejo Deliberante, se entregaron 23 diplomas a los vecinos egresados en el marco de la iniciativa educativa.

El emotivo acto contó con la participación de autoridades locales y del consejero de la Embajada de Cuba en Argentina, Francisco Delgado.

El lunes a la tarde, el recinto del Concejo Deliberante fue pura emoción. Ese día se entregaron los primeros diplomas del programa de alfabetización "Yo, sí puedo", una iniciativa surgida en Cuba que se implementa en Luján desde julio del corriente año.

En esta primera parte fueron 23 los vecinos que decidieron sumarse a la propuesta en calidad de estudiantes, y llegaron al final del proceso. De esa manera, pese a las dificultades pedagógicas pero sobre todo personales, lograron aprender a leer y a escribir, con todo lo

que eso implica. Pudieron así superar los miedos y la infamia de ser analfabetos en pleno siglo XXI. María de los Ángeles, por ejemplo, leyó una carta escrita de su puño y

letra: "Ahora puedo ayudarles a hacer la tarea y leerles los cuadernos a mis hijos. También puedo escribir una carta a mi papá que está muy lejos. Espero que esta carta sea de ayuda para que muchas personas pierdan el miedo, porque todo se puede en la vida", expresó la señora.

Todos los egresados que hablaron en el acto agradecieron el trabajo incansable de los facilitadores, quienes tuvieron a su cargo la tarea de enseñar las letras y cómo relacionarlas con el fin de leer mensajes ajenos y plasmar en el papel pensamientos propios. Liliana, de la localidad de Torres, leyó un escrito de su autoría dirigido a una amiga: "Yo ando bien. Te extraño mucho. Hace tiempo que

no estamos juntas, siempre me acuerdo de vos y de tu papá. Quiero que vengan a visitarme antes de Navidad".

Raúl cursó las clases en el CIC del barrio San Fermín. Llegó hasta ese lugar luego de ver un cartel donde se difundía el programa de alfabetización. "A mí me costaba mucho separar las palabras. Esto me ayudó en el trabajo, por ejemplo para hacer planillas. Ahora las hago sin problemas", dijo. En el proceso, Raúl contó con el apoyo decisivo de sus compañeros de trabajo y hasta de su propio jefe. "Me dijo que no hiciera más horas extras así podía estudiar", comentó.

Clarita, en tanto, se paró frente a los presentes para aclarar que "no hay que tener vergüenza porque no se sabe leer. A la gente que no sabe leer ni escribir le diría que se acerque, que sí pueden".

Fueron varios los testimonios directos que se escucharon en el encuentro. Todos mostraron alegría por el objetivo alcanzado. De ahora en más, tal vez se inicie una nueva etapa en la vida de estas 23 personas y sus familias.

PALABRAS OFICIALES

Patricia Aon, coordinadora del equipo de trabajo en Luján, comentó que "hoy es un día muy especial, es un día de fiestas. Para que hoy estemos de fiesta han ocurrido algunas cosas. Hubo un convenio entre la fundación 'Un mundo mejor es posible’ y la Municipalidad de Luján. También hubo un encuentro de dos pueblos. Ustedes saben que el programa es cubano. Cuba nos ha enviado asesores para la paz. Argentina aporta un grupo coordinador. También aporta los facilitadores, aquellas personas que ayudaron a los participantes a leer y a escribir", dijo.

Aon se dirigió a los egresados para recordarles que "ustedes pusieron voluntad, lucharon contra el miedo, contra la vergüenza y contra la dejadez. Pudieron confiar, y eso es un tesoro. Me parece que el plan de alfabetización es una excusa, una hermosa excusa para volver a confiar en el otro, para volver a tejer las redes sociales y a creer en la solidaridad".

Visiblemente emocionada, la intendenta Graciela Rosso

Rosso agradeció a "nuestros compañeros y amigos de Cuba; a Francisco (Delgado) en representación del gobierno cubano y del comandante Fidel Castro".

"Realmente el programa es de Cuba, y está absolutamente comprobado que es eficaz. En lugar de perder el tiempo en ver cómo hacíamos para cambiarle algo y no decir que era el programa cubano, nosotros dijimos que íbamos a hacer el "Yo, sí puedo". La gente necesita aprender. Hubo muchos intentos, y los intentos no sabemos la razón por la que habían fracasado. Y como no podíamos perder tiempo, tomamos la decisión política de que fuera el 'Yo, sí puedo'. Ahora viene el otro desafío, que es empezar la escuela", expresó Rosso.

El último orador del acto fue el consejero de la Embajada de Cuba en Argentina, Francisco Delgado. En su intervención, contó que en 1961 Fidel Castro proclamó a Cuba país libre de analfabetismo. Antes de la campaña de enseñanza, el 90% de la población de la isla caribeña era

analfabeta. "En Argentina estamos por encima de los 14 mil alfabetizados en todo el país por medio del 'Yo, sí puedo', es una cifra que nos parece poco, aunque realmente demuestra un gran esfuerzo. En todo el mundo hay 3.300.000 mil personas que fueron alfabetizadas por el programa. "Pensamos que la solidaridad que el gobierno de Cuba da al gobierno argentino y otros pueblos de América Latina es pagar nuestra propia deuda con la humanidad por la solidaridad que hemos recibido. Ustedes saben que somos un país agredido permanentemente por un vecino belicoso e imperial. Esa solidaridad ha impedido que esos proyectos imperiales avanzaran sobre Cuba", expresó Delgado.

14.893

Son los alfabetizados en Argentina a través del programa 'Yo, sí puedo'.

23

El número del primer grupo de egresados del partido de Luján. La cifra está compuesta por vecinos de barrios como Padre Varela, San Cayetano, El Mirador, San Fermín, entre otros.

Características del programa

El programa de alfabetización "Yo, sí puedo", desarrollado por pedagogos cubanos, se vale para la enseñanza de los medios de comunicación audiovisuales. Mediante la utilización de TV y videocaseteras, se emiten alrededor de 60 clases, con una duración de 30 minutos cada una, cinco días a la semana.

Según se detalla en la página web yosipuedo.com.ar, al proceso se suma una sencilla cartilla de siete páginas que combina los números con las letras.

Por otra parte, las clases tienen contenidos informativos que contribuyen al conocimiento e incremento de la cultura de los participantes. El tiempo de duración del proceso en su primera etapa (lecto-escritura) es de tres meses.

Además del mejoramiento en el manejo de letras y números, la iniciativa busca "optimizar las funciones que en la vida cotidiana realizan los seres humanos (funcional) y el incremento de la toma de conciencia, de forma tal que se produzcan las transformaciones necesarias en sus modos de actuación y de vida".

El método se está aplicando con éxito en 28 países.

Fuente: http://www.elcivismo.com.ar/edicion/2008/noviembre/26/7433masinfo02.htm

 

 


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"Un programa cubano destinado a poner fin al analfabetismo en América Latina"