¿Cómo llegó este programa a la Argentina?

 

Esta valiosa herramienta educativa llega a la Argentina, por solicitud de un grupo de  compañeras y compañeros de distintos movimientos sociales de nuestro país.

 

Todo comenzó a partir de nuestro trabajo en las organizaciones de base, donde nos  fuimos encontrando con  problemas de analfabetismo  en comunidades de pueblos originarios o en zonas muy humildes del gran Buenos Aires. 

 

En distintos intercambios nos fuimos juntando bajo esta misma problemática, de manera que nos convencimos de que algo debíamos hacer o por lo menos intentar; así que en oportunidad de un viaje a Cuba –algunos compañeros- tuvieron noticias del método de alfabetización cubano “Yo sí, puedo”, programa creado por el IPLAC (Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño) de Cuba con el objetivo de ayudar a los pueblos del Tercer Mundo afectados por este flagelo. 

 

De ahí que quienes conformamos la coordinación, asumimos este privilegio, lo que nos compromete a ser eficientes multiplicadores de este plan que llega a ONGs, instituciones docentes,  movimientos barriales,  organizaciones de desocupados, etc., las que aportan con su  esfuerzo y trabajo voluntario el ingrediente necesario para  resolver el problema del analfabetismo en nuestro país.

 

Trabajamos con la convicción de que estamos depositando un granito de arena para el cambio  en la construcción de una sociedad más justa, en la que no existan excluidos, en la que todos nuestros compatriotas accedan, entre otros, al derecho elemental de la educación.

 

En esta tarea, todos estamos aprendiendo mucho, conociendo más a nuestro pueblo, por lo que constituye una experiencia valiosa no sólo para quienes aprenden a leer y escribir.

 

Este problema no es sólo de los iletrados, sino de toda la sociedad, que no debe permanecer indiferente ante tamaña injusticia. “…Todo hombre tiene derecho a educarse, y en pago contribuir a la educación de los demás..” José Martí. 

Leer y escribir es mucho más que eso, es poder expresar lo que se piensa, lo que se siente, es tener una verdadera participación, es resolver cuestiones de la vida cotidiana sin depender de alguien que les lea una receta médica, o los acompañe a realizar un trámite, o sufra el miedo constante por no saber qué está firmando con su pulgar; es un salto cualitativo en la vida y por tanto de la sociedad.

En estos momentos hay 435 centros de alfabetización con más de 2.200 participantes, y 22.700 graduados en el país.

Trabajamos en las provincias de: Buenos Aires, Jujuy, Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos, Misiones, Córdoba, La Rioja, entre otras.

Este valioso esfuerzo de voluntariado en red, ha sido fruto de la comprensión de todos los movimientos y organizaciones participantes. 

Los protagonistas son quienes están aprendiendo la lecto-escritura,  y sus facilitadores que los acompañan de cerca en el proceso de aprendizaje,  ello se tradujo en el 1º Encuentro de participantes y facilitadores realizado el 12/12/03. Los demás, estamos cumpliendo otras funciones, como es el monitoreo de ese aprendizaje y la garantización de la infraestructura, elementos imprescindibles para que el plan funcione.  

Esta experiencia nos ha cambiado la vida, hemos aprendido de los iletrados valiosos saberes que ellos no saben que saben, nos hemos  hermanado más aún entre quienes estamos participando, aprendimos un poquito más lo que sufre aquel que no sabe leer y escribir, pudimos conocer sus dolorosas motivaciones y sus penosos relatos de vida. También sabemos que a ellos este proyecto les ha cambiado la vida. Se ve en su renovado entusiasmo, están esperanzados en continuar estudiando, hacen planes de todo lo que podrán resolver cuando terminen el curso, comentan los cambios, por ejemplo que una participante pudo leer por sí misma una correspondencia de una oficina pública, un participante alcohólico comentó que se le habían ido las ganas de emborracharse, o un joven que por fin podría ver completa la película "Matrix" y podría leer la traducción o una abuela que por fin podría escribirles a sus nietos cuánto los quería o una mamá frustrada porque en la escuela no podía escribirle un mensaje de fin de curso a su hija, como lo habían hecho las demás.  

Es decir, el analfabetismo es un fenómeno particular, solucionable, que deja heridas profundas en los seres humanos. 

En el mundo existen más de 770 millones de analfabetos absolutos, el 98,5% de los cuales se concentra en los países del Tercer Mundo, sin contar los que se van sumando por la falta de atención escolar en las edades tempranas de la enseñanza básica, donde más de 130 millones de niños están fuera de las escuelas.

En América Latina en especifico el 12 % de la población es analfabeta, pero se calcula, conservadoramente en cifras absolutas 42 millones los iletrados y 110 millones de personas jóvenes que no han logrado concluir la educación primaria, por lo que pueden considerarse semianalfabetos o analfabetos funcionales. 

La alfabetización de un pueblo, tanto como el hecho educativo mismo, es un acontecimiento político cuyo éxito depende de la participación masiva y unánime de todas las organizaciones existentes y de todos los sectores de la población.

U.M.M.E.P  “Un Mundo Mejor Es Posible”
 

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"Un programa cubano destinado a poner fin al analfabetismo en América Latina"