Frente Internacional de Apoyo a la Cruzada Humanitaria del

 

 

Un Programa Cubano destinado a Poner Fin al Analfabetismo en el Mundo                     

 

YO, sí puedo

 

Discurso del Ministro de Educación de Cuba Luis Ignacio Gómez Gutiérrez

 Estimados invitados y delegados:

  El Primer Congreso de Mundial de Alfabetización que hoy iniciamos en Cuba, ha de constituir una respuesta a la urgente necesidad de acciones más que de palabras, de hechos más que de promesas que hoy necesita la humanidad ante el triste panorama de desigualdad social e injusticia que el flagelo del analfabetismo sigue potenciando.

En el mundo hay muchos más analfabetos que usuarios de internet. A pesar de que algunos denominan a esta época contemporánea como la sociedad del conocimiento. Unos 860 millones de adultos no saben leer ni escribir, y de ellos dos tercios son mujeres. Además existen 120 millones de niños sin alfabetizar, de los cuales 2 de cada 3 son niñas.

La comunidad de naciones se reunió en Jomtien, Tailandia, en 1990 en la Conferencia Mundial de Educación para Todos, aprobándose los compromisos de brindar educación primaria a todos los niños y niñas y lograr una reducción masiva del analfabetismo de adultos en el año 2000.

Al reunirse de nuevo, los países del mundo en Dakar, Senegal, diez años después, se constató la triste realidad de que todavía 113 millones de niños no tenían acceso a la educación primaria y 880 millones de adultos eran analfabetos absolutos. Se fijaron, entonces, metas para el 2015 y se le encargó a la UNESCO que movilizara a la comunidad internacional para cumplirlas. Las evaluaciones que se vienen haciendo indican que en el 2015 tampoco se podrán cumplir las metas de Educación para Todos y se pronostica que seguiremos teniendo más de 800 millones de analfabetos en el mundo.

Se concluyó que se necesitan 8.000 millones de dólares para incrementar la inversión en educación y alcanzar las metas. Esa cantidad representa a los gastos militares de cuatro días en el mundo. Los EE.UU. gastan 56 veces más en su demencial carrera armamentista.

Los que hemos participado en los debates entre los países del tercer mundo y los llamados “países donantes” hemos comprobado la falta de voluntad política para cooperar en la solución de un problema que es herencia del coloniaje, la explotación imperialista y del intercambio desigual.

Las antiguas y las nuevas metrópolis dejan abandonados a su suerte a los pueblos que durante siglos han saqueado y continúan arruinando, ahora con los mecanismos neoliberales, al imponerles el pago de una deuda externa que liquida toda posibilidad de desarrollo.

Aunque es difícil precisar con exactitud la cifra de analfabetismo absoluto, a partir de las poco confiables estadísticas de muchos países donde millones de seres humanos nacen y mueren y nunca aparecen inscriptos en ningún censo, la UNESCO estima la siguiente situación por áreas geográficas: En Asia se estiman 500 millones de analfabetos, en África 189 millones, en América Latina 42 millones, en Europa 6 millones y en Oceanía 1 millón y medio de analfabetos.

El fenómeno del analfabetismo en la región de América Latina y el Caribe tiende a concentrarse en grupos de adultos mayores, en la población aborigen y negra, en las mujeres que viven en áreas rurales y en las poblaciones que ocupan las zonas geográficas más inhóspitas.

De 55,9 % de mujeres analfabetas que existían en 1990 hasta 1997 solo se había logrado alfabetizar un 0,7 %. Por otra parte, la tasa general de la región refleja una situación en la que existen notables disparidades nacionales. El estimado de la población analfabeta de quince años o más, en América Latina y el Caribe en 1990 era de 42.700.000 analfabetos con un 55,9 % de mujeres. En 1997 era de 41.600.000 con 55, 2 % de mujeres, y se estimaba para el 2005 todavía  una tasa de aproximadamente de 54 % de mujeres y un analfabetismo absoluto de 40 millones. Esto, evidentemente, representa un estancamiento en nuestra región.

Cabe destacar que el analfabetismo no es un problema exclusivo de los países pobres, sino que afecta también a los llamados países desarrollados. Aunque las cifras oficiales al respecto no exhiben una situación crítica, bien son conocidas las realidades de los grupos más vulnerables que incluyen inmigrantes, desempleados, grupos étnicos discriminados entre otros.

Se habla mucho más del analfabetismo absoluto que del llamado analfabetismo funcional. Recientemente la oficina de la UNESCO declaró que en América Latina y el Caribe 6 millones de jóvenes de entre 15 y 19 años no han completado la educación primaria. Pero hace sólo algunos años esta misma fuente aseguró que 110 millones de personas mayores de 15 años en esta región, no han logrado alcanzar el sexto grado.

Muchos países hablan de los incrementos de la matrícula de la educación primaria pero no explican las causas por las que a veces más de la mitad de los niños no alcanza el quinto grado, convirtiéndose ellos en la principal fuente para nuevos analfabetos funcionales o absolutos. La campaña de alfabetización, para que sea efectiva, tiene que tener métodos que garanticen la finalización de los estudios hasta niveles básicos y medios; o de lo contrario son reversibles y no se logran los objetivos.

Por otra parte, hay que tomar en cuenta la insuficiente cantidad de maestros en el mundo, lo que hace inviable la aplicación de métodos presenciales, generalmente muy costosos e inefectivos. ¿Quién va a financiar y en que tiempo se van a formar los 15 o 35 millones de maestros que se dice, se necesitan adicionalmente?

En medio de este panorama que muestra el mundo Cuba, país pobre y bloqueado, único que erradicó el analfabetismo en un año y proporciona una educación gratuita para todos desde el preescolar hasta el postgrado, ha desarrollado métodos de alfabetización y pos-alfabetización con el empleo de la radio, la televisión y el video que permiten alcanzar la educación básica y secundaria a poblaciones numerosas con la utilización de pocos recursos humanos y materiales.

Los métodos cubanos Yo, si puedo y Yo, si puedo seguir se han venido experimentado con resultados positivos en países de América, Asia y Oceanía. Cabe destacar que entre ellos, como en la República Bolivariana de Venezuela, se ha alfabetizado 1.371.000 iletrados que continúan estudios para alcanzar el sexto y el noveno grado. En Haití se logró alfabetizar a 150.000 ciudadanos utilizando la radio, en Nicaragua se alfabetizó a 2.832 personas en un año por radio, y en México la cifra de personas supera los 14.000 y otros 46.000 continúan estudiando con el empleo de la radio y la televisión.

El Yo, si puedo, seleccionado entre 60 métodos propuestos, se aplica con éxito además en el idioma inglés en Nueva Zelanda, con una participación de más de 5.000 personas, alguno de los cuales ya comenzaron a cursar la educación primaria. Está preparado también en lengua portuguesa, y pronto se comenzará a aplicar en Brasil y en otros países africanos.

Contamos con otras experiencias en países como Bolivia, Ecuador, Argentina, Perú y Mozambique, por sólo mencionar lo que hoy gran parte de la comunidad educativa ha llamado Cruzada Humanitaria del Método de Alfabetización Audiovisual Yo, si puedo.

Este es el verdadero reclamo al que estamos obligados a responder. A un reclamo de la humanidad en su lucha por la justicia social, por la emancipación del hombre y su verdadera libertad solo alcanzable a través de la cultura. Es a este reclamo de cruzada humanitaria al que Cuba da respuesta con su ejemplo y con el ofrecimiento que hiciera su presidente, el compañero Fidel Castro, el 1 de Septiembre del 2003 y que hoy retomamos para ustedes en este Primer Congreso Mundial de Alfabetización cuando planteó: Cuba, cuyo proyecto es éxito en esta esfera y nadie cuestiona, puede asegurar que con una inversión inicial de 3000 millones de dólares en un breve periodo, y 700 millones en cada uno de los 9 años subsiguientes, destinado a material educativo y equipos, incluidos 1 millón y medio de paneles solares para las comunidades y aldeas donde no exista el suministro eléctrico; en doce años es posible alfabetizar y conducir hasta el sexto grado 1.500 millones de analfabetos y semianalfabetos. Un gasto total inferior a 10.000 millones de dólares, equivalente al 0,004 % del producto interno bruto de los países desarrollados miembros de la UCDE en un año. Y en otra parte de su intervención nuestro comandante en jefe concluyó: si el ofrecimiento de Cuba encontrara el suficiente respaldo internacional podríamos contribuir a erradicar en breve tiempo la bochornosa e interminable cifra de 800 millones de analfabetos y miles de millones de semianalfabetos en el tercer mundo; y estaríamos ratificando las raíces de nuestro método, de nuestra cultura y de nuestra identidad al evocar al más universal de los cubanos, José Martí, cuando expresó “La cruzada se ha de emprender ahora para revelar a los hombres su propia naturaleza y para darles con el conocimiento la independencia personal que fortalece la bondad y fomenta el decoro”

Muchas gracias.

 

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