Artículos de Prensa

Entrevista a Patricia Palacios, Cuartel Quinto. Moreno

Noviembre 3, 2009

Por Fuego en las calles

La educación es un derecho. Sin embargo nuestro país cuenta con un 2,1% de adultos (más de 800.000 personas) que no sabe leer ni escribir. Aunque la Argentina es considerada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés) un país alfabetizado (el porcentaje que establece el organismo para declarar territorio alfabetizado es de un 3,9 por ciento de la población total), ése casi millón de personas analfabetas no logra una integración plena a la sociedad.

Es por ello que desde el año 2003 diferentes organizaciones sociales del campo popular utilizan el método cubano de alfabetización “YO, SÍ PUEDO”, un Plan de Finalización de Estudios Primarios y Secundarios. Método reconocido por la UNESCO y que le permitió a Cuba librarse del analfabetismo desde 1961.

Fuego en las Calles entrevistó a Patricia Palacios quien desde una agrupación barrial se dedica a la alfabetización en la localidad de Moreno, Gran Buenos Aires, en el Barrio Cuartel 5to. y sus alrededores.

FELC: ¿cúal es el trabajo que están haciendo?

Patricia: “quería contarles cómo llegamos a implementar el YO, SI PUEDO, este método cubano de alfabetización. Nosotros nos venimos organizando desde la cultura, lo educativo, la salud, desde todas estas necesidades que son derechos y empezamos a entender el estado de las cosas, como está nuestro barrio. Entonces, junto a los trabajadores que si bien en un momento fuimos desocupados y nos formamos como movimiento de desocupados, sabemos que tenemos que tomar en nuestras manos la salud, la educación, la cultura, el deporte; por eso comenzamos a implementar este programa cubano que es una buena herramienta porque en tres meses y medio se puede aprender a leer y escribir y lo puede enseñar cualquier vecino, cualquier persona con ganas de involucrarse en algo tan lindo que es aprender junto al otro, porque no es que uno enseña y el otro aprende, sino que es un ida y vuelta, se aprende en el colectivo. Forma parte de algo más amplio, no es solamente alfabetizar a personas que nunca han ido a la escuela o que han ido y se olvidaron, sino también es pensar la educación desde los trabajadores. Partiendo desde el que no sabe leer y escribir, pero también desde el que tiene que terminar la escuela primaria, la secundaria y cómo nos tenemos que formar espacios de discusión de trabajadores, de formación política para entender la realidad, un poco lo que nos está pasando y como históricamente esta situación viene desde años”.

FELC: ¿Y cómo son las clases?

P: “para contarles cómo es el programa de alfabetización primero tengo que contarles que este método cubano llega acá mediante la fundación UN MUNDO MEJOR ES POSIBLE, y ellos son el nexo para comunicarse con los cubanos que ayudan a organizaciones que quieran llevar a cabo esta tarea mediante asesorías, darte los materiales que se necesitan, cartillas, videos, asesores personalizados que te van guiando en la utilización del método. Acá lo llevamos adelante, de distintas maneras se lo puede implentar en una casa, una iglesia en una escuela. Lo único que se necesita es una tele, una video o reproductor de dvd y mucha ganas de participar. El método se lleva a cabo con éso y con la posibilidad de que asista un asesor cubano o no, ya que gente de aquí, de la Fundación UMMEP han adquirido los conocimientos y pueden ser asesores y ayudar a conformar los grupos y cómo se lleva adelante. Nosotros en realidad los tomamos porque forma parte del plan educativo de los trabajadores, y empezamos a hacer unos relevamientos en cada uno de los barrios donde estamos trabajando. Por ejemplo hicimos uno en un asentamiento, más que nada de gente paraguaya junto a la comisión del barrio y desde ahí surgieron los facilitadores que son la gente que acompaña todo el proceso de las personas que no saben leer ni escribir. Se armaron grupos en las casas de vecinos, en ese barrio había unas 60 personas que no sabían leer ni escribir, de esas 60 no todas comienzan porque, hay una realidad: muchos trabajan u otros por vergüenza. Sólo comenzaron veintitrés y de ellos terminaron diez, que es un muy buen número teniendo en cuenta que era la primera experiencia y que dos sólo hablaban guaraní. Aprendieron a leer en español, todo un logro”.

FELC: Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos y también según datos de diferentes organizaciones sociales ahí en Moreno hay unas 7560 familias o 50.000 personas, y vos hablabas recién de 60 personas en un barrio para alfabetizar. Se ve un alto grado de analfabetismo en la zona?

P: “sí, si bien los números actuales exactos no los tenemos, los relevamientos nos muestran que hay un promedio de un analfabeto por manzana, a veces dos. Y más en este barrio, el 18 de julio. Tenemos muchísima gente analfabeta. El analfabeto se divide en el puro que es el que nunca fue a la escuela y el funcional, aquel que sólo fue los primeros grados y que después no pudo avanzar. Un ejemplo es aquellos que ahora con los mensajes de texto los pueden contestar con el teléfono pero no pueden escribir en papel, con sus manos”.

FELC: ¿Cuantas personas participan?

 P: “nosotros empezamos el año pasado, en el mes de octubre con un grupo de 7 personas en su mayoría jóvenes, que terminaron todos. Después en el barrio 18 de Julio empezamos con 23 y terminaron diez trabajadores. Actualmente están funcionando cuatro grupos. En uno de ellos, según un relevamiento, hay veintitres analfabetos y se inscribieron trece, de ellos aún todavía diez están dentro del programa. En menos de un mes ya estarían terminando. Después están los facilitadores, y en esto sucede algo muy curioso: hay casi la misma cantidad de gente que quiere ayudar como analfabetos. En el caso de las sesenta personas del asentamiento, había veintidos con ganas de enseñar. Y en el caso de los diez hay siete vecinos que están ayudando. En el barrio del Vergel hay siete jóvenes en una iglesia evangelista en una zona rural, que como no hay escuela cerca y es más fácil la deserción, hace un trabajo social importante y sumó esta actividad y el método les facilitó esto. Después en un barrio muy alejado de solo veinte familias llamado Los Hornos, donde fabrican ladrillos detectamos quince analfabetos, de ellos participan nueve. En esa zona llegan en carros y es una imagen muy fuerte. También otra experiencia interesante es la que tenemos dentro del Sindicatos de Trabajadores Municipales donde encontramos diez personas que no saben leer y escribir y hoy tenemos siete aprendiendo. Así que en total tenemos 32 personas participando y catorce o quince ayudando a los facilitadores. Y colaborando. Un montón más recolectando cuadernos, tizas, pizarrones etc”.

Queda demostrado que a pesar de que organismos internacionales califiquen a la Argentina como un país alfabetizado la experiencia que nos cuenta Patricia es la que más nos acerca a llegar a ser un país libre de analfabetismo como lo es Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador, países demonizados por algunos sectores, donde se implementó desde hace tiempo el método de enseñanza Yo, Si Puedo. El trabajo y la dedicación de las y los vecinos y trabajadores hace posible que donde hay una necesidad el derecho se cumpla.

 

 


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"Un programa cubano destinado a poner fin al analfabetismo en América Latina"