Recuerdo de la E.G.B  Nº 105  (La Matanza, Prov. de Buenos Aires)
 

Mensaje enviado por Cristina Ibalo, del Centro de Alfabetización radicado en la Escuela 105 de La Matanza, al concluir los 11 participantes el proceso de alfabetización “Yo si puedo”. 

El Placer de enviar algo de lo que nos acontece.

Amigos, compañeros:

Quería compartir con ustedes la alegría de un trabajo que ha llegado a su término: egresaron en la “105” –nuestra escuela- los primeros alfabetizados del plan “Yo si puedo”, los primeros en la provincia de Buenos Aires.

Este proyecto con el que nos encontramos hace apenas cinco meses constituiría todo un acontecimiento en nuestras vidas.

Iniciamos un 13 de agosto, plagados de incertidumbres, de emoción y de frío; recién terminamos el 28 de noviembre. Querrán saber que aquí empezaron 5 y terminaron 11, sin embargo son cientos de miles en todo el país…

Si alguno de ustedes, alguna vez, tuvo la dicha de enseñar a leer y a escribir a un niño, sabrá la inconmensurable alegría que sentimos  al haber acompañado a que adultos aprendan a leer y a escribir.

Allí estuvieron Rosario que con sus sesenta y cinco años, el primer día decía – mientras se aferraba a la escoba – “esto no es para mí, ya estoy grande para estas cosas”; también Sarita, una belleza santiagueña de setenta y cinco años, que me sorprendió una tarde leyendo todos los carteles que halló a su paso; Ignacio de cincuenta y cinco años, que nos contó cómo una vez lo sacaron a escobazos de un bar de la capital por haber entrado al baño de mujeres, decía “ahora hay dibujitos en las puertas…”; el mismo que el primer día que empezó a escribir golpeó con el puño la mesa diciendo “esta vez yo si puedo”, tanto, pero con tanta fuerza que quebró el lápiz!; Damiana, una hermosa paraguaya de sesenta años que ha criado los hijos de gran parte de la Villa mientras los padres trabajaban, me decía “ahora les voy a poder leer cuentos…!

Para esta hermosa gente “hoy se abrió un mundo nuevo”, así lo dijeron y les creo; era algo inalcanzable que habían resignado; dejaron atrás años de humillación, de división entre los que servían para trabajar o para estudiar, estigmas del pasado que horadaron sus vidas…

“Empezamos a vivir”, dirá Sarita mientras ve llegar a su nieta. (Ah!, no les dije: a la mañana traen a sus hijos o nietos a la escuela, y a la tarde éstos los vienen a buscar…)

Todos corroboramos que “si,  se puede”, con la fuerza de una afirmación que moviliza el deseo y la voluntad.

Comprobamos que el aprender y el ser van unidos en un par indisoluble, afirmamos que se aprende con el cuerpo pero también con el alma.

¿No les conté…? es un  proyecto que viene de Cuba y aquí me susurran “ la solidaridad es la ternura de los pueblos…”

Podría contarles más, pero lo dejo para cuando nos encontremos…

Me voy, una brisa matancera me envuelve con aroma de jazmines recién florecido…

Un beso a todos.

Cris.

"Un programa cubano destinado a poner fin al analfabetismo en América Latina"