| Carta de la Hermana Asunción Constantini |
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Estimados todos:
Mi llegada a Córdoba, estaba destinada a realizar una experiencia de
comunidad antes de mis Votos Perpetuos en agosto de este año, con las
Hermanas de San Casiniro, en el barrio Villa Belgrano de Argüello.
Estoy enraizada en Avellaneda, Buenos Aires, en la misma parroquia, Madre
de la Misericordia desde hace 33 años.
Estoy trabajando en Villa Tranquila en Catequesis, apoyo escolar y es ahí
donde conozco el Método Yo, sí puedo, de alfabetización, que estaba dando
muy buenos resultados entre los adultos. Cuando supe de este proyecto en
Córdoba, quise dedicarme de lleno a esta tarea, sabiendo su significado y
habiendo vivido la experiencia de Villa Tranquila.
Contacté a las personas analfabetas del barrio de Córdoba, donde
corresponden las tareas del apostolado de nuestra Congregación,
concretamente en la Cripta del Padre Guillermo Mariani.
Las dificultades fueron múltiples para las tres facilitadoras que asumimos
esta tarea, entre ellas, dos Psicopedagogas.
Pese a que los participantes demoraban en aparecer, en el número deseado,
había personas que estaban ansiosas por comenzar y a quienes nos dolía
hacer esperar o desilusionar.
Al ver tantas ganas de aprender, decidimos comenzar:
valió la pena, pese al
número reducido, con sólo ver sus rostros, cuando comenzaron a dibujar el
rasgo de alguna letra. ¡ESE MOMENTO ES IMPAGABLE !!
Y allí comenzó nuestro afán de que
esto continúe. En una palabra, ellas nos
dieron el puntapié a nosotras para arrancar. Hoy ya comienzan a leer algunas palabras y siguen con mucho afán y
entusiasmo.
Con mucha pena, debo dejar a estas personas, a Sara, a Rosa, a Estela, a Susana, pero debo ir donde mis obligaciones y mi deber me indican.
Vuelvo a Avellaneda, a Villa Tranquila.
Tengo la seguridad de que cuando
regrese, Sara y Rosa, sabrán escribir y leer correctamente.
¡Serán dos
analfabetas menos!
El Método me pareció muy práctico y atrayente para los adultos, incluso
las tareas de práctica, permiten afianzar cada una de las letras
aprendidas, la lectura y el dictado da más seguridad a la persona que se
está alfabetizando.
Algunos inconvenientes nos hacen pensar en la manera de resolverlos:
por
ejemplo, en el caso de que las mamás deben ir la las clases con sus
pequeños y eso a veces distrae, ya que los niños requieren atención.
Las distancias también son un problema, si bien nuestro equipo
alfabetizador, resolvía ese tema, dando el dinero para los boletos.
En fin, quiero agradecer la oportunidad que me dieron, a Daniel, a Alcira,
que abrieron sus corazones desde el primer momento que nos conocieron y
brindaron todo su apoyo. ¡GRACIAS!
Al equipo de facilitadoras, a Estela, a Susana, no tengo palabras para
agradecerles el amor y el lugar que me brindaron, permitiéndome sentir,
como si nos hubiésemos conocido de toda la vida. ¡GRACIAS!
Que Dios los bendiga a todos.
Los llevo en mi corazón
Hermana Asunción Constantini
Aclaración de UMMEP Córdoba
La Hermana Asunción participó en una numerosa reunión informativa, dada
por Arides y Diego, comprometiéndose en ese momento a trabajar con el Yo
si puedo.
Pese a su entusiasmo debió dejar las clases poco antes antes de terminar
el curso, en función de tomar sus votos perpetuos para lo cual viajó a
Estados Unidos, a donde llevó una cartilla del Yo, sí puedo.
Ella tambien quedará en nuestros corazones por su bondad, simpatía y
sincero espíritu solidario.
¡ Gracias, Hermana Asunción ! |
"Un programa cubano destinado a poner fin al analfabetismo en América Latina"